La destrucción de
las playas españolas
La Ley de Costas no ha podido frenar el deterioro del litoral, que se
gestiona como un espacio económico. Las todopoderosas industrias de la
construcción y el turismo marcan las pautas de su uso y explotación
Más del 50% de las playas y el 70% de las dunas en la costa
española están degradadas o profundamente alteradas; el 60% de los humedales
que había en 1950 ha desaparecido; más del 60% del entorno inmediato de las
playas de las costas mediterránea, atlántica sur y de los archipiélagos está
urbanizado. Con los ritmos de ocupación seguidos en los últimos 60 años,
incluidos los tres periodos de recesión económica habidos, hacia el año 2030 la
totalidad de la costa española estará tocada por actividades humanas.
La costa es la franja marítimo-terrestre donde la corteza
pasa de estar permanentemente sumergida a ser tierra firme; un paisaje complejo
de múltiples colores y texturas; un organismo vivo en permanente proceso de
remodelación y embellecimiento por la acción de las fuerzas de la naturaleza;
el destino final de las olas y de los maremotos; una esponja que amortigua y
controla sus acciones; el principio de los encuentros del hombre con el mar.
El Reino de España tiene algo menos de 10.000 kilómetros de
costa; calas, rasas y acantilados, ramblas y deltas, estuarios, rías y
marismas, flechas, cordones y lagunas litorales, playas de arena y guijarros,
dunas..., son algunas de las formas naturales que albergan ecosistemas
esenciales para la diversidad biológica, que se podían encontrar a lo largo y
ancho de la costa española y que formaban parte de su patrimonio paisajístico
único, finito, frágil y sensible.
Posiblemente, fueron las cualidades excepcionales de la
costa y la tradición jurídica las que motivaron que la Constitución Española,
Artículo 132.2, proclamara como bienes de dominio público la zona
marítimo-terrestre, las playas, el mar territorial y los recursos naturales de
la zona económica y la plataforma continental, y ordenara su regulación por
Ley.

